Artículo: 12 secretos de las personas ordenadas

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2017-12-21

No se lo digas a nadie, pero tenemos los trucos con los que las personas ordenadas logran organizarse como el que no quiere la cosa. ¡Y son más fáciles de lo que crees!

Los reyes de las listas

Son la base de su organización. Listas de tareas, de la compra, agenda al día con citas de médicos, compromisos... Lo anotan todo y así no se les pasa nada. Y a medida que van cumpliendo con sus 'to do', van haciendo la muesca correspondiente. Pero ojo, demasiadas listas tampoco son buenas. Solo las justas y necesarias, porque si caes en el exceso, se produciría el efecto contrario. 

Antes de ir a dormir, recoger 

Su lema: no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Tener la casa a punto para recibir al nuevo día es uno de sus secretos más eficaces. Si antes de salir y antes de acostarte dedicas tan solo 15 minutos a recoger, hacer camas, fregar platos... el mantenimiento será continuo. Dejar el plaid del sofá bien plegado y los cojines ordenados son detalles que dan gran sensación de orden. 

Directo a su lugar

La decoración de sus casas les facilita el orden. Son metódicas y adaptan el orden de su casa a sus hábitos. Por ejemplo, si en el recibidor pones un zapatero, conseguirás que al llegar a casa no se dejen los zapatos tirados por cualquier sitio. Si añades un perchero, las chaquetas estarán en su sitio y listas para poner al salir. Así, no sólo consigues más orden, sino también más tiempo.

Superficies despejadas

Las personas ordenadas odian el 'horror vacui' o lo que es lo mismo: la acumulación de cosas hasta no dejar ni un hueco vacío. Así que otro de sus secretos es mantener las superficies despejadas para mayor sensación de espacio y armonía en el ambiente. Lo primero que hacen es analizar por qué está el espacio desordenado y, entonces, buscan una solución. En definitiva, saben escuchar lo que el desorden les cuenta sobre su forma de vivir en casa.

Su mantra: menos es más 

Su casa tiene los muebles y complementos justos para que resulte cómoda y acogedora. Ni más ni menos. Antes de comprar por estímulo se preguntan si realmente lo necesitan. Si dudan, lo descartan. No hay mayor enemigo del orden que la acumulación. Y no se trata de vaciar de repente el salón, pero sí de tener solo aquello que uses y te haga sentir bien. La sencillez es símbolo de elegancia y comodidad.

No les da pereza reciclar

Los cambios de temporada son buenos momentos para hacer balance de lo que guardamos en casa, con el fin de analizar si lo seguimos usando o no. En el segundo caso, se recicla o se dona, sin piedad. No dejes que las montañas de revistas lleguen hasta el techo, guarda sólo algunas y el resto déjaselas a familiares y amigos. Cuantos menos trastos haya, menos habrá que ordenar y más amplia se verá la casa. 

Pliegan las camisetas a lo Marie Kondo

 Doblan de tal forma que las camisetas quedan en vertical. Ocupan menos y las ves perfectamente. ¡Se acabó aquello de ponerte solo las de arriba! Si abres los cajones de un armario y los jerseis y camisetas están así, no hay duda: estás ante una persona ordenada. 

Son los ases de clasificar

Sitúan las cosas allí donde las usan y agrupadas con total lógica. Cajones con clasificadores interiores, cestas y cajas les sirven para que los objetos no se mezclen entre ellos. Miran que sea fácilmente accesible -lo que más utilizan, delante; lo que menos, detrás-, tienen en cuenta cuántas veces al día/semana/mes van a utilizarlo y, sobre todo, quién lo va utilizar. Además de conseguir que los interiores de los muebles resulten bonitos, hacen que sean prácticos.  

Tienen sus tácticas

En esto de clasificar entran en juego truquillos muy útiles, como el de guardar los zapatos dentro de cajas de un mismo color y pegar en el frontal una foto de su contenido. ¿Es o no un arte?

Se lo ponen fácil a los reyes del desorden

Si tienen niños, ponen medios para que éstos sean también personas ordenadas. Se trata de asignar a cada cosa su sitio mediante un mobiliario funcional, que se adapte a su altura y separado por usos: estantes colocados estratégicamente a su altura para que ellos mismos coloquen sus libros, armarios con cestas donde clasifican los juegos por tipología... 

De tal palo...

Tal astilla. Esta idea de una mamá ordenada hará que sus peques le cojan el gustillo a eso de clasificar, porque lo verán casi como un juego. Y de paso, sabrán dónde está aquel juguete que buscan, de un vistazo. 

No pierden los papeles

Literalmente, porque no acumulan tíquets, facturas e informes hasta hacer torres de papel sino que los organizan y clasifican por años, en carpetas o archivadores perfectamente etiquetados y marcados.

El orden es un estado mental

Para las personas ordenadas es así. Si lo tienen todo organizado, sienten una placentera sensación de control que les conduce al bienestar. Para ellos, el orden no es sólo necesario estéticamente, sino que es algo que va más allá del plano físico, es emocional. Cuando uno está desorientado, no suele tomar las decisiones acertadas. Hacer limpieza y ordenar clarifica tus ideas y ayuda a reiniciar desde un lugar más controlado.

Siempre saben dónde está cada cosa

Otro de sus lemas es: “Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”. Al pensar bien dónde colocar cada tipo de objeto y asignarle un lugar concreto, siempre recuerdan dónde está cada cosa. La clave es aplicar la lógica en el momento de asignar ese lugar al objeto: cerca de donde más lo usas, junto con objetos similares, etc. Es la magia del orden.

La cocina es sagrada

Si hay una estancia especialmente atractiva para las personas ordenadas, esa es la cocina. Mantenerla despejada y en orden tiene sus secretos: ubican los productos de uso habitual por encima de la cintura y hasta su estatura, aprovechan el espacio en vertical, con estantes y barras para colgar, agrupan en la misma zona la vajilla, la cubertería y la cristalería...

Más trucos

Ponen las especias y la sal cerca de la zona de cocción y sus cajones siempre incluyen separadores para que el contenido no se mueva y se mezcle.

Para algunos, el orden es algo casi innato, y parece que siempre lo tienen todo bajo control. Las personas ordenadas tienen más tiempo libre porque, al organizarse mejor, les sobra tiempo para poder dedicarse a otras cosas. Pero, que no nos engañen... ¡tienen sus trucos! Entre otros, dedicar unos 10-15 minutos por la mañana y otros 10-15 por la noche para recoger y ordenar. De este modo, el mantenimiento es continuo y no tienen que dedicar todo un sábado o un domingo tarde a ordenar el lío de toda la semana.

Además, son personas metódicas y adaptan el orden de su casa a sus hábitos. No son maniáticos, sino que hacen todo lo posible para que su casa resulte bonita y extremadamente confortable.

Si deseas formar parte del club de las personas ordenadas copia sus hábitos y te convertirás en miembro honorífico. Y, sobre todo, recuerda sus mantras: 'No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy'; 'Menos es más'; y 'Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa'.

Fuente: elmueble.com